Una nueva solución tecnológica para la eliminación de los sulfatos de efluentes mineros, que combina la precipitación química y la nanofiltración, está captando la atención en los cincos continentes. Un proyecto de demostración recientemente finalizado en América ha suscitado el interés de compañías mineras en búsqueda de soluciones avanzadas más rentables económicamente.
Por ejemplo, en Europa, el empleo de la nanofiltración en minas de hierro lleva empleándose durante años y ha permitido aumentar el rendimiento, mejorar el mantenimiento y reducir costes respecto al diseño original.Y en África la capacidad de la tecnología para la reutilización de agua ha supuesto toda una revolución en países áridos o semiáridos.
Las principales tecnologías de tratamiento de aguas de mina con sulfatos consideradas hasta ahora son la precipitación química, el tratamiento bilógico, el intercambio iónico, los procesos de separación por membranas (nanofiltración u ósmosis inversa) y la evaporación-cristalización. De ellas la que presenta mayor interés con objeto de reciclar aguas es la nanofiltración, pero la gestión de la corriente de rechazo es una dificultad a resolver de forma fiable y económica.
El proceso para la eliminación de sulfatos, desarrollado por Veolia Water Technologies, permite dar respuesta a una normativa cada vez más restrictiva, que regula el contenido de sulfatos en el vertido de aguas superficiales, así como permite a las industrias la reutilización de agua para otros usos en la propia mina.El proceso ha conseguido reducir el contenido de sulfatos por debajo de 50 mg/L, obteniendo un efluente adecuado para su reutilización o vertido