La optimización de la gestión del agua en la industria en las últimas décadas ha conllevado tanto la consideración de la reutilización de los efluentes obtenidos en la estación de depuración de aguas industriales (EDARI) propia como la regeneración de efluentes secundarios procedentes de estaciones de depuración de aguas residuales urbanas (EDAR), con el objetivo de obtener un recurso hídrico disponible para la industria. A su vez las especificaciones de calidad de las aguas de vertido han sufrido un aumento en sus requerimientos incluyendo todas las derivadas de las nuevas normativas consecuencia del desarrollo de la aplicación de la Directiva 2000/60/CE conocida como Directiva Marco del Agua (DMA). El desarrollo de la DMA ha dado paso a la limitación de la concentración de trazas de compuestos químicos concretos recogidos en la normativa como sustancias prioritarias y sustancias preferentes (Real Decreto 60/2011 y Real Decreto 815/2013) que se suman a otros parámetros más genéricos como son la demanda química de oxígeno o las materias en suspensión. Junto a estas sustancias ya legisladas ha ido apareciendo la preocupación por otros microcontaminantes orgánicos que engloban de forma general residuos farmacéuticos, productos de higiene y cuidado personal, drogas ilícitas y estrógenos ambientales tanto desde el punto de vista de impacto ambiental como en la reutilización del agua. También desde el punto de vista de tratamiento de las aguas residuales en la industria también se ha ido sumando la posibilidad del tratamiento del agua de tormentas tanto para su adaptación al vertido como para su reutilización.
Tomando como símil la reutilización con fines urbanos donde empleamos los conceptos de reutilización potable indirecta y directa, también podemos considerar a efectos de grado de tratamiento la reutilización industrial indirecta (referida al uso del agua regenerada o reciclada en procesos auxiliares como refrigeración, calderas, limpieza, riego) y la reutilización industrial directa (referida al uso en el proceso de producción o incorporándola al producto final).
En todos estos escenarios (vertido, reutilización, agua de tormentas) podemos encontrar ciertos requerimientos de calidad del agua que impongan la implementación de una etapa de tratamiento orientada a la eliminación o reducción de la concentración de los microcontaminantes orgánicos.